No le digas eso a Mamá.

Blog de Maternidad y Crianza. Estefanía Martín.

 Lo teníamos súper claro: queríamos ser padres de nuevo, y dos semanas después del primer cumpleaños de C y y sin menstruar desde antes de su concepción(bendita lactancia), empezamos esa conversación que terminó con una mirada cómplice y mucho amor sin barreras.

Tres semanas después de aquello una fina linea rosa confirmaba la feliz noticia. C que estaba en el baño conmigo mientras me hacía el test de embarazo, se acercó a mí y me dio un abrazo, puse su mano en mi barriga y sonrío como si entendiese que su hermana estaba creciendo dentro. Desde entonces cada día besaba y acariciaba mi vientre y los 8 meses siguientes pasaron demasiado rápido.Fueron inolvidables, los más dulces de mi vida.
Las cosas continuaron con normalidad; seguía tomando pecho(cosa, que en contra de lo que todo el mundo me decía, no perjudicó al crecimiento gestacional de mi hija que nació en la semana 38 con 55 cms y 4.260kg), seguía subiendo a mis brazos todo el día sin que la barriguita se interpusiera , jugando,corriendo, saltando ,riendo conmigo. Obviamente yo no estaba tan descansada como en el primer embarazo pero la ilusión era la misma o incluso mayor al presentir que sería mi último embarazo.

PREPARAR LA SITUACIÓN: Quizás los últimos meses y conscientes del cambio que se aproximaba exprimimos más esos momentos de hijo único, e hicimos varios mini viajes y súper excursiones al zoo, acuarium,granja, mundo jurásico, etc… Fue un ritual de despedida de mi numero de la suerte para acoger con los brazos bien abiertos la ampliación familiar.
Nosotros le hablábamos mucho de ella, de cómo estaba creciendo, imaginábamos como sería, y le cantabamos canciones de cuna juntos. Él aprendió a decir su nombre antes que el propio y le daba un beso de buenos días al despertar y me la acariciaba la barriguita cada noche antes de dormir. Compramos un libro que hablaba del tema “Maria tendrá un hermanito” y le encantaba leerlo a todas horas. Sabía desde el principio que se adaptaría bien a la nueva llegada, y que ella lo adoraría.EL PARTO: Mi angustia el último trimestre era mi hijo, y que haría con él si se adelantaba el parto y a mí madre no le daba tiempo a llegar a la isla.La primera vez fue así y di a luz sola con mi marido, momento mágico, pero esta vez no podía ser, necesitaba ayuda. Finalmente nació en la misma semana de gestación que su hermano y mi madre llego a tiempo para ayudarme con los últimos detalles. Mi hijo se quedo encantado con su abuela y una hora más tarde vino al hospital a conocerla. Tenía 1 año y 10 meses cuando ella nació. Me esperaba en la habitación con una sonrisa de oreja a oreja y me pidió que se la pusiera encima, la abrazo y beso enamorado.
Le compramos una moto que metimos en la maleta del hospital y se la dimos de parte ella. Que ilusión le hizo que su hermana le trajera un regalo desde la barriga. Aún la guarda con cariño.LA ADAPTACIÓN: Creo que leí en un libro de Carlos Gonzalez que decía que “traer por primera vez al nuevo hijo a casa es como si tu marido trajese a su amante joven y novedosa, de repente todo lo que hacía contigo ahora lo hace con ella”. Imagina que sentimiento. Nosotros pusimos especial atención en esto, siempre le animábamos a la cogerla y tocarla y seguimos con los mismos hábitos de siempre: me los enganchaba a los dos al pecho, dormía con los dos , me bañaba con los dos y cuando la situación no daba para más y si estaba papa él cuidaba de K y yo disfrutaba de C. Si estaba sola con los dos me la ponía en la mochila portabebe, y así tenía las manos libres para hacer las tareas y/o atender al mayor, y cuando salíamos fuera tenía las manos libres para empujar el carrito de C.

 

Estaba tan agradecida por lo bien que había salido todo que sólo me centraba en lo bonito , y sacaba fuerzas y energía . El amor tan profundo y puro que siento por mi marido quedaba inmortalizado en dos personitas preciosas y perfectas que además habían conectado con la primera mirada, eso me hacía plena y poderosa.

EL DOBLE EN LA MITAD DE TIEMPO: Los días fueron pasando rápido, más cansados, pero el doble de felices, todo se multiplicó: el doble de trabajo pero también el doble de besos y achuchones, lo bueno siempre ganaba.Pronto empezaron a interactuar y se conviertieron en inseparables. Nosotros sentíamos que estábamos concentrando todas nuestras energías para esta etapa y que estaba pasando demasiado rápido, el trabajo duro de los primeros 2/3 años de crianza lo estábamos viviendo conjuntamente.

MOMENTOS DE LOCURA: Los hay, muchos en los que uno arranca a llorar y el otro se contagia, en los que se hacen caca a la vez, etc..Tranquil@ puedes llorar si lo necesitas,parar, abrázarlos y priorizar. Estos momentos los vivimos todos los primeros años, son una locura, un protocolo inevitable y que de esta manera los vives simultáneamente ,aunque el doble de cansada, también el doble de feliz .COMPARTIR: Aprovechamos muchas cosas del mayor que apenas habíamos guardado, compramos carrito doble y vestidos y lazos para tanto pelo. Ya comen prácticamente lo mismo, se dan el agua embotellada el uno al otro, y comparten cama, libros, programación infantil, juguetes, el momento del baño, los productos de higiene, y sobre todo muchos bellos momentos.DISFRUTAR: Ahora el mayor tiene 2 años y 11 m y ella 13 m y por lo que recuerdo ya hemos pasado lo más cansado y lo hemos disfrutado al máximo. No comprendo eso que mucha gente dice como argumento para no tener hijos seguidos de “quiero disfrutarlo más”, nunca sentí que lo estaba disfrutando menos sino que le estaba haciendo el mejor regalo que podía darle : un compañero/a, un cómplice, un hermano/a.
Desde entonces cada día le doy gracias a mi suerte por haberme dado tanto, cuando pensaba que ya lo tenía todo con mi primer hijo vino ella, y le puso la guinda al pastel de mi vida.Si te gusto mi Experiencia déjame un comentario y COMPARTE  para llegar a más Mamás !GRACIAS ❤

2 COMMENTS

  1. Hola guapa los míos se llevan 23 meses y estamos encantados, como se cuidan, se quieren,juegan juntos es una gozada, ahora tienen 3 años y 3 meses y la peque 15 meses, y creemos q es lo mejor q hemos hecho.

  2. Holaa!!! Acabo de leer esto, y me a encantado, los míos se llevan 20 meses, son ja más mayorcitos d 5 y 7,es lo mejor que hemos podido hacer, comparten todo, si también discuten, pero no coinciben la vida uno sin el otro!!! Y hemos disfrutado y nos lo pasamos bomba los quatrooo..

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