No le digas eso a Mamá.

Blog de Maternidad y Crianza. Estefanía Martín.

Cuando tienes hijos lo primero para ti es su bienestar, su salud, su felicidad. Que el amor y el cariño que siembras en su corazón desde antes de nacer no se manche con el “mal trato” de otros agentes externos.

Desde muy pequeños dependen todos los que les rodean para seguir creciendo por dentro:su familia ,sus cuidadores, su profesores, su pediatra, y hasta su dentista forman parte y son responsables de no quebrantar ni romper su corazoncito.

Por eso creo tan importante que las personas que se dedican al trato con los niños ,sea cual sea el ámbito, lo hagan por vocación; con el máximo respeto y cariño.

En estos casi cuatro años de maternidad doble he sentido el amor de todos los que rodeaban a mis hijos, devuelto con creces por ellos con sus sonrisas y sus abrazos agradecidos.

Pero siempre tiene que haber una primera vez para que haya una última. En las vacaciones de Agosto mi hija mordió una piedra y se rompió dos incisivos superiores, uno central y otro lateral. La llevamos a consulta y nos dijeron que hasta que no le diera problemas no debíamos hacer nada.

Hace dos semanas se tropezó y se dio un golpe en la boca . Dos días después me repetía que le dolía mucho, estaba irritable y no dormía bien. La lleve a su pediatra y comenzó con antibióticos para frenar lo que parecía un pequeño flemon. Al día siguiente drenó y salió un súper flemon que desapareció rápido llevándose el dolor. En una semana el problema acabo, pero había riesgo de que repitiera, y decidimos llevarla a la consulta de una odontopediatra en Málaga aprovechando que veníamos en Semana Santa.

Su trato desde el principio fue frío y distante, con nosotros y con la niña, a la que en ningún momento se dirigió, pero mi hija Karla gracias al cariño y confianza que le ha dado siempre su pediatra en Ibiza ,Carmen Balverdi, se dejó ver toda la boca sin moverse.

Sin hacer radiografía previa y con un vistazo de 30 segundo nos dio el siguiente diagnóstico: afirmaba que tenía 8 caries que había que resolver lo antes posible a 80 e cada una, cosa que tras una segunda valoración resultaron ser muchísimas menos ,y que había que extraer los dos dientes partidos y carificados de manera urgente para que la infección no se repitiera, se hiciera crónica o terminará afectando a órganos vitales, que podía hacerlo al día siguiente, que lo haría sin dolor y acabaria con el problema. Nos recetó un enema para sedar al día siguiente,Stesolid 5mg(diazepam) y nos marchamos convencidos de que era lo que había que hacer. Por mucho que no nos gustara la tipa esta era nuestra única elección,no habían más consultas abiertas en esa semana para pedir una segunda opinión,y confiamos en que su profesionalidad no estaría reñida con su carácter y trato, si era tan grave debía ser tratado lo antes posible.

De todo lo que me podría haber preguntado del historial clínico de la niña, de sus hábitos, sólo le intereso saber si había tomado pecho y si lo seguía haciendo.Me hablo con mucha prisa y certeza de que la lactancia materna producía caries, y de todos los chismes y cachivaches que mi hija necesitaría posteriormente para no perder el hueco de los dientes definitivos, ambas cosas ridículas según los profesionales que he visitado posteriormente. Por supuesto le respondí indignada, lo que hizo que su actitud fuera más déspota si cabía.

Ha sido la primera vez que no me he dejado llevar por mi instinto como madre, porque la actitud tan fría, la prisa, y la poca empatía y conexión con mi hija me olieron mal desde el principio.

El martes santo al llegar a la consulta nos dijo la auxiliar que el enema se lo teníamos que poner nosotros en la sala de espera,nos quedamos estupefactos, y le dijimos que nos parecía de broma que fuéramos nosotros quien tuviéramos que sedar a nuestra hija y no un profesional. Nos contestó que era lo normal hacerlo así y picamos como tontos. Solo queríamos que todo acabase ya, que se solucionará el grave problema que nos había vendido el día anterior la dentista.

Diez minutos después nos hizo pasar a la consulta, y tras preguntarle si el papá también podía entrar nos respondió que no necesitaba más vigilantes en la sala. Ahora entendemos por qué. Mi cara lo decía todo,aunque añadí triste e indignada que nosotros queríamos entrar no para vigilar su profesionalidad sino para acompañar emocionalmente a nuestra hija de 1 año y 11 meses de edad, para que sintiera a sus padres cerca apoyándola.

Mi marido que no salía de su asombro se fue a la sala de espera. Ella sentó a mi hija en la camilla y la ato a con una tela con belcros para que no se moviera; automáticamente después cogió una jeringa supongo que con anestesia porque no me explico nada y fue tan rápido que no me dejo preguntar y empezó a pincharle en la encía y dentro de los dientes rotos hasta unas 7 veces.

Mi hija se desató, lloraba de dolor,gritaba. Automáticamente después cogió las tenazas para extraerle los dientes, cuando le agarre el brazo y le pregunte si no debía esperar a que le hiciera efecto la anestesia, le dije que la niña estaba aterrada, y sintiéndolo todo el dolor. Me dijo que cuanto antes mejor, cogió las tenazas, le forzó a abrir la boca y le arrancó los dos dientes. Después se levanto y se fue.  

La pare y le pregunte que cuidados necesitaba  en la boca, si antibióticos, ibuprofeno o que debía hacer, me dijo que no comer caliente en tres hora y se metió en su despacho.

Otros clientes que estaba en la sala de espera con su hijo y mi marido salieron de allí despavoridos, huyeron a tiempo.

Mí marido corrió a abrazar a la niña, que había pasado el peor momento de su vida, el más  doloroso y traumático.

Pague los 80e mientras ponía mis queja ante la auxiliar que asentía y agachaba la cabeza avergonzada y anule las citas que tenía para las caries.

Nunca imagine que iba a ser todo de esa manera, pero ya estaba hecho, en menos de 3 minutos habia sacado los dos dientes, de la peor manera, a la fuerza, sin tacto ni humanidad. Jamas había sentido que la salud de mis hijos fuera para otros sólo dinero.

Mi hija después de todo se comió un helado y con muchos mimos y cariño de sus papás y abuelos volvió a sonreír, aunque ahora con dos dientes menos.

Después de una semana sin dormir, de soñar que la empujaba,desataba a mi hija y me iba corriendo,de sentir odio, ira, tristeza absoluta,de hablar con otros odontólogos, de sentirme culpable y preguntarme una y otra vez cómo habíamos permitido eso he sacado finalmente esa culpa, porque no puedo cargar con el peso que le corresponde a ella, que aprovecho nuestra preocupación y vulnerabilidad para actuar como lo hizo.

Y puedo deciros con toda seguridad que nunca más volveré a confiar en la profesionalidad de nadie más que en mi instinto de protección. Que la próxima vez que vea el más mínimo intento de forzar,no dejarnos acompañar, o prisas y falta de empatía saldré corriendo con mis hijos de la mano. Nunca dudéis en hacerlo. No se puede consentir,por muy urgente que sea o te pinten el caso, que los niños no sean tratados con el respeto que se merecen.

Gracias a esta horrible experiencia mi hija ya nunca más se fiará de quien se acerque a ella con instrumental médico . Ese trauma lo llevará un tiempo, hasta que buenos profesionales borren con su cariño las marcas del horror cometido con ella.

Lo peor es que dos días después de esto se tropezó con una silla y se partió los otros dos incisivos superiores que le quedaban. Aunque ya tenemos cita para repararlo con calma,cariño y por supuesto sin dolor.

¿Habéis tenido una mala experiencia con profesionales infantiles?

 

7 COMMENTS

  1. Pues que pena, la de mi niña es un amor y como trata a los niños, es una maravilla, mi hija gracias a dios no tiene miedo a ir al dentista gracias a ella.

  2. Se me ha puesto los pelos de punta al leerte. Qué mal rato debió pasar tu peque y todos vosotros… sólo me alegro de que esa “profesional” no esté en Ibiza. A veces nos sentimos paralizados ante los sanitarios porque son quienes se suponen que deben proteger nuestra salud. Pero ese instinto nuestro de “madre loba” es necesario tenerlo siempre bien activado.

    • Muchas gracias por el comentario . Espero que estas cosas no se sigan repitiendo! Desde luego jamás confiaré en la profesionalidad de nadie más que en mi instinto protector! Un beso M Angeles!

  3. Qué horrible experiencia!! Qué rabia que gente tan poco profesional siga pasando consulta!! Es que les siguen viniendo pacientes? Alucino!

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